En este capítulo se repasan las manifestaciones neurológicas más importantes de las enfermedades autoinmunes sistémicas que con mayor frecuencia se presentan en forma de afectación del sistema nervioso, central o periférico. A menudo, la evaluación diagnóstica de los pacientes con alguna enfermedad autoinmune sistémica y clínica neurológica entraña bastante dificultad. Ello se debe a que la forma clínica de presentación puede ser muy variada, en ocasiones grave, y a que el diagnóstico diferencial es muy amplio, ya que abarca enfermedades infecciosas, alteraciones metabólicas, neoplasias o los efectos adversos del tratamiento de la propia enfermedad autoinmune. En general, el diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física, que dan lugar a la sospecha clínica. Ésta se confirmará con los datos de las exploraciones complementarias, entre las que destacan los datos aportados por las pruebas de imagen, sobre todo la resonancia magnética o el análisis del líquido cefalorraquídeo. Por lo que respecta al tratamiento, éste se basa en la mayoría de las ocasiones en el uso racional de los corticoides, a menudo en forma de pulsos endovenosos al inicio, asociados a inmunodepresores y/o a fármacos biológicos.


This chapter reviews the most important neurological manifestations of systemic autoimmune diseases that most commonly present as involvement of the central or peripheral nervous system. The diagnostic evaluation of patients with a systemic autoimmune disease and neurological symptoms is often quite challenging. This is due to the fact that the clinical presentation can be highly variable, sometimes severe, and because the differential diagnosis is broad, encompassing infectious diseases, metabolic disorders, neoplasms, or adverse effects from the treatment of the autoimmune disease itself. In general, the diagnosis is based on the medical history and physical examination, which raise clinical suspicion. This suspicion is then confirmed with complementary tests, among which imaging studies —especially magnetic resonance imaging— and cerebrospinal fluid analysis are particularly relevant. Regarding treatment, it is most often based on the rational use of corticosteroids, frequently administered as initial intravenous pulses, in combination with immunosuppressants and/or biological agents.

El sistema inmunológico puede concebirse como la interacción de tres componentes principales: a) las barreras mucocutáneas que incluyen también flora en simbiosis con el huésped, así como epitelios que separan los órganos internos del ambiente externo; b) la inmunidad innata, la cual no requiere exposición previa al antígeno, respondiendo de forma inmediata, pero no expresamente, a una amenaza aguda; y c) un sistema inmunológico adaptativo que, aunque es más ‘lento’ en su expresión, tiene especificidad exquisita. La respuesta inmune está mediada en gran parte por el reconocimiento de una variedad de proteínas de la superficie celular codificadas por los genes del complejo principal de histocompatibilidad (MHC), que se encuentra en el genoma humano en el brazo corto del cromosoma 6, codifica dos tipos de proteínas, de MHC de clase I y clase II, que son altamente polimórficas en la población.
Existen mecanismos específicos para cada microorganismo, por ejemplo, el interferón tipo I (IFN), que es una citocina producida por las células de los mamíferos en respuesta a infecciones por virus, principalmente. Los IFN ejercen la función antiviral por unión a los receptores IFN-α/β sobre la superficie de la célula, con el efecto principal de despertar el JAK-STAT, que señala la cascada y la inducción de la expresión de genes estimulados por interferón. Estudios recientes demuestran que muchos virus, incluyendo la hepatitis C, dirigen procesos para controlar la respuesta de anfitrión a la infección. En este módulo abordaremos los mecanismos inmunes que interactúan entre hospedero y patógeno de acuerdo con el tipo de microorganismo.


The immune system can be conceptualized as the interaction of three main components: a) mucocutaneous barriers, which also include flora in symbiosis with the host, as well as epithelia that separate internal organs from the external environment; b) innate immunity, which requires no prior antigen exposure, responding immediately —though not specifically— to acute threats; and c) an adaptive immune system that, while 'slower' in its expression, exhibits exquisite specificity. The immune response is largely mediated by the recognition of various cell-surface proteins encoded by the major histocompatibility complex (MHC) genes. Located on the short arm of human chromosome 6, these genes encode two types of proteins—MHC class I and class II—that are highly polymorphic in the population.

Specific mechanisms exist for each microorganism; for example, type I interferon (IFN), a cytokine produced mainly by mammalian cells in response to viral infections. IFNs exert their antiviral function by binding to IFN- α / β on the cell surface, with the main effect of activating the JAK-STAT signaling cascade and inducing interferon-stimulated gene expression. Recent studies show that many viruses, including hepatitis C, direct processes to control the host response to infection. In this module we will address the immune mechanisms that interact between host and pathogen according to the type of microorganism.